Paso Once C, la trampa

La trampa de los pensamientos agradables sobre el pasado, aunque sea un pasado cercano, por ejemplo el de ayer, es que se instalan en mi mente y no me permiten vivir el momento presente, el aquí y ahora. Podría parecer que es bueno dejarme llevar por ellos, pero son unos ladrones del aquí y ahora. Si no logro concentrarme en el momento presente cuando esté bien, menos lo lograré cuando esté mal. En los momentos buenos todo fluye, mis emociones están tranquilas, tengo una sensación de alegría, pero si cuando medito me dejo llevar por pensamientos agradables, entonces no estoy realmente en el aquí y ahora, sino que estoy en mis pensamientos, aunque sean alegres. Lo que la práctica me pide es que no piense, cuando no decida voluntariamente pensar, que los pensamientos, sean buenos o malos, no se adueñen de mí. Si lo que quiero es dormir, debo dejar de pensar para dormir, si lo que quiero es preparar un café, debo estar atento a cómo estoy preparando un café, si lo que quiero es caminar, debo estará atento a cada paso, y si lo que quiero es pensar entonces pienso.