Paso Once XCI, mi niño interior XXV

Mi niño interior, lo he sentido tal y como él se sentía, con sus temores, dudas, indecisiones. No solo lo he visualizado, sino que he podido sentirme ahora como él mismo, he sido consciente de que mi niño interior está en mi, no ha desaparecido, ni dejado de existir, sigue estando en mí, y muy real, solo que lo había tapado tanto que no notaba que estaba conmigo. Siento como es, auténtico, amoroso, tranquilo, obediente, risueño, alegre, soñador, valiente. No sé porqué se fue instalando en mí un sentimiento de que los demás eran mejores que yo, y cuando creía que eran peores les trababa mal; mi hermano fue la primera víctima. Las heridas de mis padres me las pasaron y me veo valorando más a los demás que a mi mismo, queriendo ser como los demás y no dejando salir al niño maravilloso que hay en mí. Sentía que lo que hacían y decían los demás era más valioso que yo. Este complejo de inferioridad se transformaba en otro de superioridad cuando creía que alguien era menos que yo. El complejo de inferioridad lo manifestaba dejando de ser yo para ser como el otro; el complejo de superioridad lo manifestaba maltratando o pasando del otro. El programa de los Doce Pasos me lleva por el camino de la humildad, que es la que me libera de los complejos. La humildad permite conocerme, saber mis límites, lo que puedo y no puedo, lo que soy y lo que no soy. Ahora cuando soy consciente de que me abandono, que dejo de ser el que soy puedo conectar con mi niño interior para recuperar lo que soy, y sacar a la persona maravillosa que hay en mí. A través de la meditación, que me propone hacer el Paso Once, he podido encontrar y reconciliarme con el niño al que un día abandoné.