Paso Once CXI, mis límites

Pueden cambiar según las circunstancias. Mis límites son compasivos, me protegen, me tratan con amabilidad, me cuidan. Al igual que haría con mi hijo de 3 años, quiero hacerlo con mi niño interior. Pierdo cuando los intento poner a los demás, si alguien me trata mal y le digo que no me trate mal, no lo conseguiré; el límite me lo tengo que poner a mí mismo. Primero dándome cuenta de que esa persona que me trata mal es porque está sufriendo, y esa es su manera de manifestarlo, entonces mi límite me permite ser compasivo, pero eso no es suficiente ya que me seguiría haciendo daño, entonces necesito ser amable conmigo para no enfadarme, ya que si lo hago no solo esa persona me hace daño sino que yo mismo también lo hago, por eso mi límite me lleva a protegerme, apartarme de esa persona mientras dure su comportamiento, haciéndola saber que lo hago porque me siento maltratado, de esta manera no la estoy diciendo que cambie, sino que cambiaré mi comportamiento hacia ella. Aceptar que soy impotente ante los demás, y que al único que puedo cambiar es a mí mismo. Mi límite puede cambiar si veo en la otra persona, o situación, algo que me dice que está intentando mejorar, en ese caso puedo, con amabilidad hacia mí y protegiéndome, cambiarlo para ayudar, pero necesito poder lograr que esa ayuda no está supeditada a que la otra persona diga o haga algo que yo le impongo, sino que es una ayuda que sale del corazón para intentar estar todos mejor, pero sino lo consigo, aceptar lo que pase como lo que es mejor. Sé que cada persona tiene su propio Poder Superior para mirar por él mismo, y sino se ha mejorado, es porque después de haber hecho lo posible, no se ha podido, y tengo que aceptarlo, sin lamentaciones. Mis límites son como una guía de mi comportamiento, que se basa en la compasión, que me protegen, que me cuidan, y logran que me trate con amabilidad; me acercan a la buena vida.

 

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