Paso Once CXVIII, el grupo

El Paso Once me permite ser más consciente de lo que soy. Mi niño interior recibió heridas, de sus padres, de otras personas. Las heridas provocaron miedos y unas determinadas maneras de ser que hicieron abandonar lo más auténtico mío para transformarme en adicto a sustancias, que acabaron en alcoholismo, en adicto al trabajo, que acabo en la enfermedad del stress, en adicto a las personas, que acabaron en codependencia. Necesito volver a ese niño y curar sus heridas. Para eso os necesito, el grupo es donde me permitís manifestar mis mas ocultos secretos, esas heridas que nunca me atreví a enfrentarme a ellas, situaciones en las que abusaron, personas adultas, de mi vulnerabilidad, con violencia. La profesora que, teniendo yo cinco años, me cruzó la cara con una enorme guantazo. El padre del niño con el que me estaba peleando, al separarme de él agarrándome de los pelos, mientras mis padres, sentados en una mesa cerca, no solo no hicieron nada sino que me dejaron con seis años sollozando en una silla de un bar, no por el daño físico, sino moral, delante de una plaza llena de personas. El grupo me permite sacarlas a mi conciencia para sanarlas.

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