Paso Once CVII, cansancio II

Cuando me veo, sorprendido, que la manera de manifestarme está desbocada, que la forma y el tono se alteran, de una manera iracunda, he podido ver que detrás de este comportamiento está el cansancio. Un incidente, cualquier discreparían puede dispararme. El cansancio toma el control y mi equilibrio se pierde, paso a ser manejado por mis miedos y por mis resentimientos. Pero al igual que esto me pasa a mí, veo como la pasa a las personas que están conmigo. El cansancio produce en ellas la misma consecuencia. Aunque hacemos un esfuerzo, un trabajo consciente para mejorar nuestras relaciones, las heridas de la convivencia están ahí, unas cicatrizadas, otras curadas o mal curadas, otras todavía sangran, nuestro trabajo se basa en comprendernos y perdonarnos. El cansancio me lleva, a que ante cualquier situación, por inocente que parezca, se dispare la forma hiriente de manifestarme, detrás están todas esas heridas, y es en ese momento cuando los resentimientos pasan a ser los protagonistas, el cansancio no les opone ninguna resistencia para que se hagan con el control de mis emociones, me veo, como una marioneta manejado por mis emociones, impotente ante sus efectos. Cuidarme, dormir bien, descansar, alimentarme bien, tener una buena respiración y pensamientos positivos, esto es lo que me protege de mi peor parte, lo que me acerca a la buena vida.

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