Paso Once CX, mi niño interior XXVII

Estoy en el Paso Once, desde este paso puedo ver en perspectiva casi todo El Programa de los Doce Pasos, y pienso que las personas que lo crearon estaban iluminadas por algún don divino. El Paso Dos me dice que el sano juicio solo me lo podrá devolver un poder superior, y ahora en este Paso Once me dice que tenga más contacto con mi Poder Superior utilizando para ello la meditación. Desde que entré a los grupos, con 29 años, he puesto un guardián en mi boca para no tomar alcohol ni drogas, y ahora, en este Paso Once aprendo a poner otro guardián en cada uno de mis sentidos, en lo que veo, en lo que oigo, en lo que siento; con esto logro no alimentarme de cosas tóxicas, y noto como voy sanando, eliminando, no solo la basura corporal, sino también la mental. Esta nueva forma de vivir, protegiéndome, siendo más amable conmigo, con el tiempo, me esta haciendo ver que es uno de los mayores actos de amor hacia mí mismo, y creo que ha sido posible al llegar a contactar con mi niño interior. Al igual de todos los niños, poder ser consciente de lo maravilloso que es el mío, me permite recuperar ese amor que perdí por mí mismo. Es en este Paso Once cuando veo que, lo que se me prometió en el Paso Dos, que recuperaría el sano juicio, lo que entiendo que quería decir, es que recuperaré el amor por mi mismo. De esta manera puedo ver también que cada persona tiene un ser maravilloso, que han abandonado cuando eran niños, y esto me permite verlos con otros ojos, más comprensivos, más compasivos a su sufrimiento. Lo más sorprendente es que no habría podido tener una buena vida sino tengo una buena relación con mis hermanos, hijos, padres, con mi pareja, amigos, con todos, y esto no habría sido posible sino recupero el sano juicio o lo que es lo mismo el amor. Ha sido a través de estos Doce Pasos como he podido recuperar las buenas relaciones, la buena vida.

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