Paso Once CXXV, mi niño interior XXXI

Cuidar a mi niño interior es cuidarme yo. He perdido la consciencia de sentirme vulnerable, cuidando a mi niño interior la recupero; puedo darme cuenta de lo importante que es el consumo consciente. Todo lo que consumo lo hago por mis sentidos, necesito poner un vigilante en cada uno de ellos, para los cuatro tipos de consumo. El primer vigilante en la boca para una alimentación consciente. Los demás vigilantes para lo que entra en mi mente, por el resto de los sentidos, para que sea sano, y así evitar que, el consumo tóxico, se somatice en mi cuerpo manifestando dolores en órganos o partes de mi cuerpo. El consumo consciente incluye lo que veo, lo que oigo, huelo, lo que pienso y siento. Necesito ser selectivo, al igual que en los alimentos, en las películas, programas, libros y artículos que veo, hay muchos cargados de odio, violencia, discriminación, impaciencia, desconfianza, y muchas otras cosas tóxicas; también en la música y conversaciones de personas con las que estoy, muchas están cargadas de críticas, rechazo, promiscuidad, amor posesivo, prejuicios, quejas, y muchos otras. El tercer consumo consciente es el volitivo, poniendo un vigilante que me ayude a no ser impulsivo, para poder elegir de entre lo que quiero, lo que me conviene. Y poner un vigilante en el cuarto, el consumo colectivo, que me protege de los fanatismos, nacionalismos, y otros colectivos que pueden justificar cualquier medio para alcanzar un fin.

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